Estado de ánimo

El estado de ánimo es nuestra actitud emocional. A diferencia de las emociones, se mantiene durante más tiempo y no siempre está ligado al contexto.
Tus estados de ánimo determinan la calidad de tu vida

Cuando un estado de ánimo se alarga demasiado en el tiempo y genera un malestar que interfiere en nuestra vida social, familiar y/o laborar se le denomina trastorno del estado de ánimo. El más conocido es la depresión.

La ausencia de motivación, la sensación de cansancio, la tristeza, la irritabilidad o la apatía son algunos síntomas de un bajo estado de ánimo

Los estados de ánimo no los define lo que ocurre a nuestro alrededor, los define nuestra mente

Por suerte, hoy en día los estados de ánimo se pueden entrenar para que nuestro sistema priorice llevarnos a estados de ánimo más positivos independientemente de las circunstancias externas.

Beneficios del entrenamiento

  • Motivación e ilusión
  • Iniciativa y comportamiento proactivo
  • Gestión emocional (tristeza, irritabilidad…)
  • Reducir pensamientos negativos
  • Estabilidad mental
  • Sueño de calidad
  • Energía
  • Claridad y eficiencia mental

¿Qué consigue el entrenamiento?

Con el entrenamiento, se regulan las áreas frontales y prefrontales izquierdas, promoviendo una mayor activación de las mismas y aumentando la frecuencia de onda cerebral Alfa y Beta.

Regulando esta alteración logramos que las personas con un bajo estado de ánimo o depresión tengan más energía, más ganas de hacer cosas, más ilusión, manejen mejor las emociones, logren mayor estabilidad y tengan sueño de mejor calidad.

También mejoramos las capacidades ejecutivas que suelen estar afectadas, como la concentración, planificación y memoria.

Para saber más…

¿Qué ocurre en nuestro cerebro cuando mantiene un bajo estado de ánimo?

Lo primero que debemos de fijar como idea es que el hecho de mantenernos en un estado de ánimo depresivo, no implica un rasgo de personalidad, es decir, no es permanente e inmutable, sino modificable.

Hay muchas causas y situaciones que pueden llevar a un cerebro a generar un estado de ánimo de malestar.

Cuando comienza ese “bucle” de pensamiento negativos, falta de motivación, tristeza y un largo etcétera, el cerebro deja de activar áreas cerebrales relacionadas con la recompensa y el placer, generando una sensación de malestar constante.

Esta espiral de sensaciones puede compararse con un “secuestro mental”, en el que el cerebro está siendo incapaz de activar áreas relacionadas con la acción, el movimiento y la motivación.

A nivel cerebral, hay un déficit en la activación de áreas izquierdas frontales y prefrontales.

Al entrenar el cerebro para producir mayor cantidad de frecuencias Alfa y Beta en nuestro lóbulo frontal y prefrontal izquierdo podemos salir de estas situaciones

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