Ansiedad

La ansiedad es una respuesta adaptativa de nuestro cuerpo que nos ayuda a estar alerta ante situaciones que lo requieren

Pero si la respuesta de ansiedad se alarga demasiado en el tiempo deja de ser adaptativa para nosotros y puede convertirse en un gran problema.

Cuando esto sucede, aparecen síntomas como agitación continua, intranquilidad, desasosiego, indefensión, pensamientos anticipatorios negativos, aumento del ritmo cardíaco, respiración acelerada, sudoración, temblores, dificultades para conciliar o mantener el sueño y dificultad para mantener la concentración.

Beneficios del entrenamiento

  • Calma
  • Estabilidad mental
  • Reducir o eliminar la sintomatología física de la ansiedad
  • Reducir o eliminar tensiones
  • Reducir pensamientos anticipatorios
  • Claridad mental
  • Seguridad y confianza para enfrentar los miedos
  • Regulación del ciclo del sueño

¿Qué consigue el entrenamiento?

El entrenamiento calma la mente para que las situaciones de la vida no se perciban como amenazas sino como situaciones que podemos resolver y disfrutar.

Produce una toma de perspectiva sobre las situaciones producto de la activación de nuevas áreas cerebrales y la disminución de la actividad de la amígdala.

Esto se traduce en mayor sensación de calma, de optimismo, reducción de angustia y pensamientos negativos así como mejora de la calidad de sueño que suele verse afectada en estos casos.

También se logra la reducción y eliminación de síntomas físicos producto de la ansiedad como son los dolores de cabeza, dolores de estómago, dermatitis, piernas inquietas o tics nerviosos entre otros.

Con el entrenamiento, el cerebro aprende a funcionar desde su nivel óptimo de rendimiento

Esto se consigue bajando las frecuencias de onda cerebral HiBeta, y potenciando frecuencias tanto de reparo como de claridad mental, frecuencias Alfa y Beta respectivamente.


De esta manera, tu cerebro va a optimizar y canalizar un nivel de activación adecuado a su correcto rendimiento, que en ningún caso pasa por la ansiedad o estrés.

Para saber más…

Causas de la ansiedad

Nuestro cerebro tiene un nivel de activación óptimo, desde el que trabaja y se enfrenta a las demandas del entorno adecuadamente. Ese nivel de activación, cuando aumenta, nos lleva a funcionar desde una mayor alerta e intranquilidad. 

Nuestro cerebro ha dejado de funcionar desde la calma y claridad mental

Este patrón de funcionamiento cerebral se traduce en una elevada presencia de frecuencias de onda cerebral llamadas “HiBeta”. A corto plazo, funcionar desde este lugar es muy productivo e incluso resolutivo, pero a largo plazo conlleva sentirnos cansados, apáticos, sin
motivación, a la vez que acelerados mentalmente y/o físicamente.

La base de la ansiedad es que nuestro cerebro deja de funcionar en un nivel de frecuencias adecuado

Entramos en una especie de “modo centrifugado mental”. Todas estas sensaciones se producen porque nuestro cerebro se desgasta manteniendo ese nivel de alerta y activación, sin tener momentos de reparo mental.

Ninguna mente está diseñada para funcionar de manera ansiosa, no está determinada para gastar esa gran cantidad de energía en situaciones que no requieran una alerta real.

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