La actividad cerebral y el insomnio

¿Te has preguntado alguna vez qué pasa en tu cerebro mientras duermes?

Generalmente, pensamos que nuestro cerebro “se desconecta” cuando dormimos, pero nada más lejos de la realidad. Aunque el tipo de actividad cambie, el cerebro se mantiene activo durante toda la noche.

El sueño es un proceso vital para nuestro funcionamiento diario. Mientras dormimos, el cerebro lleva a cabo el restablecimiento de nuestro organismo y entra en un proceso de recuperación tanto física como mental.

Por esta razón, cuando tenemos falta de sueño, durante el día nos notamos más irritables, menos paciencia, peor estado de ánimo, poca concentración, menos energía… En definitiva, tenemos un peor rendimiento físico y mental.

El insomnio comprende problemas tanto de la conciliación, del mantenimiento como de la profundidad del sueño. Por ejemplo, tardar mucho tiempo en dormirse, despertarse de forma intermitente durante la noche, despertarse demasiado temprano o despertarse cansado sin haber tenido un sueño reparador.

Sin embargo, el insomnio no es solo un problema nocturno, puesto que las personas que les cuesta dormir bien también suelen estar en un estado de hiperactivación durante el día, es decir, tienen un exceso de activación cerebral caracterizado por ritmos rápidos de frecuencias de las ondas Beta y Hi-Beta.

Cuando pasamos de vigilia a sueño, a nivel cerebral lo habitual es entrar en un proceso de enlentecimiento de las frecuencias cerebrales para aumentar las ondas lentas Theta y Delta, que son aquellas que promueven el sueño. Cuando tenemos un cerebro “hiperactivado”, este enlentecimiento se dificulta y nuestro ciclo del sueño se desregula.

El entrenamiento de frecuencias cerebrales va a enseñar al cerebro a equilibrar estas desregulaciones eléctricas y conseguir la flexibilidad necesaria para cambiar con más facilidad el ritmo de las frecuencias, aumentando las ondas lentas necesarias y disminuyendo las rápidas, con el objetivo de mejorar la calidad de sueño.

De esta forma, lograremos una mayor calma mental para un mejor descanso, y así poder conciliar el sueño en menos tiempo, no despertarnos tantas veces durante la noche y despertarnos por la mañana con energía y descansados.

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