Miedo al cambio…o motivación

Circuito cerebral del miedo

Desde el punto de vista evolutivo, el cerebro se formó para asegurar nuestra supervivencia. Para poder sobrevivir necesitamos detectar los peligros y amenazas que nos ponen en riesgo: de esto se encarga el circuito cerebral del miedo.

El circuito del miedo nos recuerda que la vida tiene peligros y trata de asustarnos para protegernos.

Por ejemplo, si vamos andando por la noche y un desconocido se nos acerca apuntándonos con una navaja, rápidamente el circuito del miedo se pone en marcha y nos prepara para salir corriendo en la dirección opuesta o para defendernos.

En esta situación parece lógico sentir miedo, pero ¿qué pasa cuando el circuito del miedo nos alerta acerca de algo que queremos hacer para ser más felices?

Pongámonos en el caso de una persona que se haya dado cuenta después de años de trayectoria profesional de que lo que hace no le gusta y tiene claro a qué otra cosa le gustaría dedicarse.

Tiene talento para ello, ilusión y muchas ganas de trabajar duro, sin embargo, piensa constantemente en todo lo que podría salir mal y eso le impide salir de su zona de confort, aunque no le haga feliz.

Nuestro cerebro tiende por naturaleza a asustarnos ante los cambios: miedo a fracasar si persigo mis sueños, miedo a sentirme solo si rompo con mi relación de pareja que no me está haciendo feliz… podríamos decir que sigue el refrán “mejor lo malo conocido que bueno por conocer”.

Circuito cerebral de la recompensa

Sin embargo, existe otro circuito en el cerebro que busca que nos sintamos motivados hacia aquellas conductas “adecuadas”: el circuito de la recompensa.

Este circuito se activa en presencia de estímulos gratificantes y pone en marcha áreas tanto emocionales como motoras que nos permiten pasar a la acción.

Por ejemplo, si llevamos mucho tiempo caminando por la ciudad en un día muy caluroso y vemos un puesto de granizados, nuestro circuito de la recompensa muy seguramente se active y nos anime a acercarnos al puesto para comprar uno.

¿Cómo podemos activar nuestro circuito de la recompensa ante una situación que asusta a nuestro cerebro?

Hay evidencias científicas que señalan que nuestro cerebro no diferencia entre la realidad y lo que imaginamos. Ante una situación de cambio en la que nuestro cerebro tiende a asustarnos, podemos conectar con la motivación, las ganas y la ilusión de las siguientes formas:

  • Buscando en nuestra memoria una experiencia que ya hayamos vivido en la que conseguimos hacer algo que parecía muy difícil en un principio. Para ello, cerramos los ojos, visualizamos la situación e intentamos recordar y reexperimentar cómo nos sentimos en aquel momento.
  • Haciendo una lista de fortalezas y talentos, e imaginando que nos enfrentamos a la situación de cambio de la mano de todas ellas. Para que sea más visual, podemos elegir un elemento simbólico para representar cada fortaleza.
  • Imaginando, con toda clase de detalles, cómo sería nuestra vida si hiciéramos ese cambio y todo saliera bien: cómo nos sentiríamos, qué habría cambiado, qué habríamos aprendido…

Además de practicar estos ejercicios, si te encuentras en una situación de cambio, con neurofeedback podemos ayudarte a regular la sensación de miedo y potenciar el trabajo en las áreas cerebrales que nos ayudan a estar motivados y a pasar a la acción.

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